A veces, el problema no está en lo que pones en el plato. Cuando el cuerpo está en desequilibrio tiende a retener líquidos, acumular toxinas y a ralentizar el metabolismo, dificultando la pérdida de peso y aumentando la sensación de hinchazón y fatiga.
Al eliminar el exceso de líquidos e impurezas, el cuerpo recupera su equilibrio, promoviendo una mayor ligereza y reduciendo el volumen